Despedida. bell hooks

Cada día trato de aprender a despedirme de la gente como si fuera la última vez que nos vemos. Es un hábito que cambia la forma en que hablamos e interactuamos con los demás, una manera de experimentar la vida de una forma más consciente. (bell hooks; todo sobre el amor; Paidós, pag. 223)

Enfermedad. Maggie O’Farrell

Lo que se vive y lo que se pasa cuando se está gravemente enferma adquiere una cualidad casi mística. La fiebre, el dolor, la medicación, la inmovilidad: todas estas cosas te dan claridad y también distanciamiento, según predomine la una o el otro. (Maggie O’Farrell; Sigo aquí; Libros del Asteroide, pag. 214)

¿Cómo ha de escucharse el testimonio del dolor de los demás? Ana Carrasco-Conde

Uno mano puede tener otros gestos: la que se extiende para ayudar, la que reconforta, la que no deja caer, la que se hace cargo, la que es consciente de la importancia del vínculo que se establece entre los seres vivos. Es desde esta función del cuidado como ha de escucharse el testimonio del dolor de los demás. La víctima muchas veces se encuentra sola, como si su mundo hubiera desaparecido. Atender a su relato y hacernos cargo es una manera de reconstruir su mundo al entretejerlo con el nuestro. No podemos ponernos en su piel, pero sí podemos acompañarlos. (Ana Carrasco-Conde; Decir el mal. Comprender no es justificar; Galaxia Gutenberg, pag. 17-18)

Tiempos de crisis. Leonardo Boff

Los tiempos de crisis son tiempos de transformación y de creación. Es lo que sugiere el sentido originario de la palabra crisis, en sánscrito –kir o kri- que significa limpiar y depurar, de donde proceden las palabras crisol (recipiente donde se depura el oro de la ganga) y acrisolar (purificarse a través de pruebas). Las crisis depuran. Todo lo accidental y puramente ornamental no resiste y cae, solamente se mantiene la médula y lo esencial. Tienen la fuerza irradiadora del cristal. (Leonardo Boff; La voz del arco iris, Trotta, pag. 215)

El pan. Alda Merini

El pan me ha inspirado siempre. Su leyenda nace después de la guerra, cuando era difícil encontrar pan blanco.

Ahora hay quien lo tira como si fuera basura. Y, sin embargo, era emblema de la sabiduría, del hogar. La comunión se hacía con pan mojado en vino, para la ley judía significaba «convite de comunidad», cenáculo de adeptos. Y de pan se nutría el viandante que había de llevar la buena nueva casa por casa.

También está el pan de la cultura. Mucha gente tiene hambre de cultura y a muchos les falta el pan. De saciar los estómagos se encargan los grandes, sobre todo los grandes editores. Con frecuencia he indagado cómo nacen esas vagas tristezas: quizás, casi con certeza, de hambre de cultura y de la sed de saber que el hombre tiene.

Me vienen a la memoria los conventos, donde el pan se racionaba, los manicomios, donde el pan se desterraba, y mi madre que cada mañana metía en mi cartera una hogaza de pan recién horneada que había de durar todo el día.

Pan bañado en aceite, que se comía despacio para que durara más, pan desmigajado entre las sábanas durante los momentos de máxima tensión. El pan de los enamorados y el pan del perdón: la mirada mojada en el pan de todos los días. Decía Mussolini: «Amad el pan, la alegría del hogar». Y fue así, al igual que un invitado autoritario, que entró y salió de nuestras bocas como fuente de inspiración. (Alda Merini; La vida fácil. Silabario; Trama editorial, pag. 122-123)

Explorar. Franco Michieli

Salirse de las vías habituales, en lugares desconocidos, tenía y tiene una atracción vital, nace del estímulo innato por la exploración, común a todos los seres vivos, animales, hombres y plantas (también ellas exploran, aunque con métodos diferentes). En la naturaleza, el tiempo dedicado a la exploración no tiene un objetivo utilitario inmediato; consiste en lanzarse a la búsqueda de cosas desconocidas que se pueden encontrar cerca o lejos, con el único objetivo de conocerlas. Antes o después resultarán útiles. Para hacerlo, es lícito «perderse». Al desaparecer las referencias habituales, se estimula la adquisición de otras nuevas y la casualidad provoca hallazgos interesantes. (Franco Michieli; La vocación de perderse; Siruela, pag. 19)

Miradas. Noviembre 2022

Mirar el bosque, mirar los pájaros, mirar el río: no para describir y volcar en las palabras nuestro estado de ánimo, sino para ser también el bosque, los pájaros, el río. (Elena Medel en Mary Oliver; La escritura indómita; errata naturae, pag. 16)

Sinceridad aparente. Sándor Márai

Nunca se me ocurrió pensar que quien se propone contárselo todo al otro, a lo mejor habla con sinceridad incondicional para no tener que decir absolutamente nada sobre aquello que de verdad le importa. (Sándor Márai; El último encuentro; Salamandra, pag. 144)