Claudia Casanova de Ático de los libros. La elaboración de un catálogo lento, que se degusta y que no se consume solamente

Me llamo… Claudia Casanova

Trabajo en Ático de los Libros, editorial independiente fundada en Barcelona. Hemos cumplido 7 años este  8 de marzo. Nuestras dos primeras novedades salieron a la venta el 8 de marzo de 2010: no lo olvidaremos nunca porque además fue el día de la gran nevada de Barcelona (con permiso de la del 1962).

La idea de la editorial vino motivada por la necesidad imperiosa de publicar libros que nos parecían interesantes y que no tenían la oportunidad de ser traducidos en las editoriales en las que trabajábamos. Fueron dos libros en concreto: “Leviatán o la ballena”, de Philip Hoare, del que llevamos ya varias ediciones e incluso edición de bolsillo, y “Homicidio” y “La esquina”, los dos libros que David Simon, el creador de la serie “The Wire” había escrito durante su etapa como periodista en The Baltimore Sun. Libros muy distintos, libros difíciles de explicar. Nos preguntaban: “¿en qué estantería lo pondrá?”. Yo, que tengo genio, contestaba: “en la de los lectores”. Así ha sido. Cuesta, claro que sí, pero es una satisfacción cuando el libro difícil encuentra su lector. Porque en el fondo, lo único que dificulta ese encuentro son las etiquetas preconcebidas. Un buen libro es un buen libro, y punto.

Considero que mi apuesta profesional es valiente pero no suicida y se caracteriza fundamentalmente por ser conscientes de que para lograr la independencia editorial, hay que ser independientes económicamente, y eso significa a veces tomar decisiones difíciles, decir no a proyectos bonitos pero que están mejor en el catálogo de otro editor, y acertar con los libros que encajan con nuestro ADN editorial, el que se ha construido con el paso de los años.

Me gusta porque cada día es una batalla y algunas las ganamos y otras las perdemos, pero siempre es una victoria seguir editando. Durante estos últimos años de crisis, nuestro crecimiento ha sido enorme, a base de mucho trabajo, aciertos en la edición de ciertos títulos y mucha, mucha prudencia y esfuerzo.

Cuando tenía doce años quería ser escritora. Trabajo como editora y adoro mi trabajo porque mi otra gran victoria es haberme ganado a pulso esa “habitación propia” sobre la que escribía Virginia Woolf para dedicarme a crear y disfrutar del acto de escribir (que para mí es un placer absoluto) sin tener que preocuparme de nada. Es un milagro, francamente.

Cuando me toca explicarle a una persona que no conozco por qué me gusta mi oficio le digo que soy libre. Trabajo con libros, me peleo cada día por obtener los mejores títulos (estamos orgullosísimos de haber contratado toda la obra de Tom Holland, uno de los historiadores británicos jóvenes más brillantes de su generación y de ser sus editores en lengua castellana), es una lucha que no cesa, pero los libros y la gente que de veras los ama es la mejor compañía.

Más allá de las apariencias la realidad de mi día a día en el trabajo es así: mucha pantalla de ordenador, traduciendo textos, escribiendo dossieres, resúmenes, prensa, mensajes, preparando lanzamientos, contratando derechos de libros, calculando costes, organizando viajes de promoción, engrasando en suma la maquinaria editorial para que el libro llegue al lector. Hay momentos de glamour, claro que sí: hemos contratado un libro precioso, Meetings with remarkable manuscripts de Christopher Du Hamel, que acaba de ganar el Duff Cooper Prize y nos han invitado a la biblioteca de la Universidad de Cambridge que custodia los manuscritos medievales de los que trata el libro para verlos, en una visita guiada. Para mí eso es una experiencia impagable, el lado privilegiado de mi trabajo.

Lo más raro que me ha sucedido nunca siempre tiene que ver con los autores, que son el material más fascinante con el que se puede trabajar. A veces te sorprende su fragilidad, otras su ego, su genialidad o la generosidad que demuestran. Probablemente lo más sorprendente tiene que ver con Philip Hoare, un autor que escribe sobre su fascinacion sobre el mar, que es auténtica: cada día sin importar donde está se sumerge a nadar en el mar, y si el agua está helada, pues él entra. He llegado a verle metiéndose en la playa de Barcelona en noviembre, con el agua a 4 grados… Para él no es nada, viaja por todo el mundo y nada en todas las aguas, es su obsesión. Me parece un hombre fascinante, y creo que sus textos transmiten esa sinceridad feroz, ese amor irracional que siente hacia lo marino.

Y lo peor siempre tiene que ver con la mezquindad y la condición humana, pero eso creo que no es exclusivo del mundo de los libros.

La imagen que tienen las personas sobre el trabajo que realizo creo que se caracteriza por la figura de un señor fumando en pipa en su sillón, rodeado de volúmenes encuadernados en piel y frente a una chimenea. Probablemente si así fuera sería mucho más cómodo, pero la edición hoy es mucho más que leer, aunque esa parte sigue siendo la más divertida e imprescindible para crear un buen catálogo editorial. Fue leyendo “H de halcón” durante unas navidades cuando el manuscrito me puso la piel de gallina por su crudeza, autenticidad y crudeza, y por eso decidimos publicar el que sería uno de los libros más vendidos del 2015 para Ático de los Libros.

He perdido el entusiasmo por lo que hago pocas veces, muy pocas. Hay momentos complicados, naturalmente, pero forman parte de lo que significa consolidar una empresa cultural en un país como España.

Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es vivir de y con los libros. Es prodigioso. Que la gente nos siga porque saben que los libros de Ático tienen siempre un punto especial, algo arriesgado que los convierte en distintos, y que vuelvan a nuestro catálogo porque les ha gustado la última lectura que les propusimos.

El mejor día que recuerdo en el trabajo: hay muchos momentos. Cuando conocimos a David Simon, que es un héroe personal nuestro por su tremenda labor como narrador de la realidad contemporánea norteamericana. Cuando nos llevamos los derechos de traducción de las obras de Tom Holland, o de las de John Julius Norwich, otro impresionante historiador del Mediterráneo, que vamos a empezar a publicar este año. Cada vez que publicamos un libro de Santi Balmes, como el que saldrá el próximo mes de abril, es una fiesta: es fácil trabajar con él, es generoso con su tiempo y sus textos son cada vez más líricos, es un lujo ver su camino como escritor. Compartir reflexiones sobre el duelo con Helen Macdonald fue una de las experiencias más importantes que he tenido como editora. Es una mujer que habla desde una sinceridad profunda, desnuda. No lo sé, lo bonito de este oficio es que cada autor te brinda un recuerdo hermoso, algo que te llevas pase lo que pase.

Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a ver series de televisión, cine o leer libros que por los motivos que sean, no he tenido tiempo de leer antes.

Así es como veo el futuro de mi profesión: apasionante. Tiempo de cambios y al mismo tiempo, tradiciones que convierten a la edición en algo distinto de cualquier otro negocio. La elaboración de un catálogo lento, que se degusta y que no se consume solamente. Editoriales que seleccionamos las novedades convencidas de que los libros que publicamos son necesarios. La incógnita del libro que nadie espera que funcione y sin embargo, estalla y pasa a ser la lectura que está en boca de todos. Se intenta replicar con inversiones altísimas en márketing, pero el libro que lo lleva dentro vende sin eso. Sigue existiendo el best-seller inesperado.

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda leyendo y escribiendo.

El último libro del que he disfrutado ha sido es “Historia menor de Grecia“, de Pedro Olalla, publicado por Acantilado. En cuanto a película, muy recomendable “Manchester by the sea“.

Me gustaría añadir que el sector del libro ha demostrado una fortaleza increíble durante la peor crisis económica de los últimos años, contra viento y marea, y aunque han caído muchos (libreros, editores, otros agentes culturales) los que se mantienen en pie conforman un tejido potentísimo, con una oferta de publicación diversa y muy interesante. El lector actual tiene mucha suerte.

Datos de ubicación/contacto:

Claudia Casanova / Ático de los Libros – info@aticodeloslibros.com

¿Quieres hacer llegar tus propuestas o sumarte a la iniciativa? Dale un vistazo a esto…

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