Germán y Stel·la de El Petit Tresor de Vic. La prescripción es “el valor agregado” de nuestro proyecto

Me llamo Germán Machado. Soy escritor y con mi compañera, Stel·la Camacho, hemos abierto una librería especializada en libros para la infancia y la juventud, en Vic. La librería se llama EL PETIT TRESOR. Abrió sus puertas en setiembre de 2015, con lo cual ya vamos para los dos años de trabajo.

Desde 2009, Stel·la tenía un blog dedicado a libros ilustrados. Ese espacio virtual, tan bien trabajado, fue el antecedente de la librería y le dio su nombre. Yo soy escritor y también tengo un blog dedicado a la LIJ. En 2015 nos pareció que la ciudad donde vivimos podía acoger un proyecto en el que dos apasionados de los libros para niños desarrollaran múltiples actividades en esa dirección. Abrir la librería era la forma de darle cuerpo a esa idea. Y nos lanzamos.

Así fue que apostamos por una librería especializada que también fuera un lugar de encuentro para autores, mediadores de lectura, docentes, investigadores, bibliotecarios, niños y niñas, jóvenes. Un lugar de encuentro y de intercambios. Un lugar donde encontrarse con buenas lecturas y poder apreciarlas. Un espacio para recomendar libros y para que nos los recomienden.

En poco tiempo, la librería logro transmitir ese deseo y esa vocación, y la gente se acercó y nos apoyó para que la apuesta se afirmara. No creemos que vayamos a enriquecernos económicamente con esto, pero cada día nos enriquecemos un poco más con todo lo bueno que sucede en la librería.

El oficio de libreros lo fuimos aprendiendo sobre la marcha, si bien ya veníamos con un bagaje importante, porque tanto Stel·la, con su master de Gretel-UAB en Literatura Infantil, como yo, con mi experiencia como autor, y ambos, con nuestro trabajo de los blogs, hemos pasado mucho tiempo recomendando lecturas, y eso, el trabajo de prescripción, pienso que es de lo más importante que hacemos en la librería; algo así como lo que en economía llaman “el valor agregado” de nuestro proyecto. Después, claro, hay mucho más para dominar del oficio, tanto en lo que hace a la gestión como en lo que hace a la comunicación del proyecto o en lo que refiere a la atención del público, y en ese terreno fue donde más aprendimos en este tiempo.

El oficio de librero tiene un encanto para quienes gustamos de los libros y de comentar las lecturas. Tratándose de una librería pequeña, ubicada en una ciudad mediana, el día a día del trabajo no se hace agobiante. Hay períodos (campaña de Sant Jordi, campaña de Navidad) en que el trabajo de gestión es más arduo y más impersonal, pero durante el año es todo muy “cara a cara”, y con más ratos libres para apreciar mejor lo que tenemos en las estanterías o para ponerse a conversar con la gente que viene a la librería. Y si bien la gente se piensa que en la librería los libreros nos la pasamos leyendo, la verdad es que esa parte del trabajo, por lo general, nos la llevamos a casa. Lo que no está del todo mal, hay que decirlo.

En el ejercicio del oficio, lo más desestimulante es cuando topamos con clientes que entran a la librería y no aprecian ni el trabajo que hacemos ni lo que están comprando, y compran un libro como quien compra un embutido o entran a la librería como quien entra a un parque de diversiones. Hay actitudes, conductas o comentarios que a veces te tiran el alma al piso. También cansa un poco ver a diario las dificultades que tienen algunas madres y padres en comunicar a sus hijos en qué consiste visitar una librería: desde el “no se toca nada”, que es una cara de la moneda, hasta la prescindencia más absoluta cuando el niño o la niña tira los libros al piso, o los maltrata, o escandaliza al borde de una rabieta. Pero todo ello se compensa cuando viene gente interesada de verdad en la LIJ y se deja aconsejar, presta atención a lo que recomendamos y luego vemos que eligen con criterio y gusto, y también cuando vemos cómo va evolucionando un niño en su camino lector, aprendiendo a elegir los libros de acuerdo con sus gustos personales. También es reconfortante cuando algún cliente dedica un tiempo a recomendarnos a nosotros alguna lectura, y lo hace con fundamentos y criterio. Nos encanta, claro, cuando nos visitan autores: ver como se da la comunicación directa entre el autor y el lector, una vez que el libro ofició de puente es algo genial. O cuando una vez al mes, con las bibliotecarias de la comarca hacemos una tertulia e intercambiamos experiencias e informaciones. Y finalmente, el gusto mayor, es cuando vemos que algún niño o niña se dejó aconsejar, y luego viene y nos pide algún otro título que les vaya a gustar tanto como el que llevaron la última vez: esta parte es la mejor del oficio.

Datos de ubicación/contacto

La librería EL PETIT TRESOR está ubicada en el Carrer de la Fusina, 17, de la ciudad de Vic, en una zona muy cercana al centro y al casco antiguo.

Web: www.elpetittresor.com

Facebook: El petit tresor ; Instagram: @el_petit_tresor

 

Si te animas y te apetece formar parte de este proyecto tranquilo (lasai) o colaborar con él, puedes:

  1. Contactar a través del formulario del blog para hacernos llegar tus sugerencias.
  2. Enviarnos, tus propuestas concretas por medio del cuestionario
  3. Si crees que tienes directamente cabida, puedes enviarnos completada esta entrevista (acceder)
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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Julián dice:

    Os quiero cada dia un poquito más.!
    Quizás por dejarme aconsejar.!

    Me gusta

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