Lucía Valcárcel Silvela de Librería los editores de Madrid. El oficio más bello que he ejercido hasta la fecha

Me llamo Lucía Valcárcel Silvela.

Trabajo en la librería los editores  situada en la calle Gurtubay, 5 de Madrid que abrió el 10 de diciembre de 2015.

La idea de trabajar aquí vino motivada por las ganas de ser librera, estar entre libros, formar parte de un proyecto desde sus inicios y poder, además, dedicarme a mi trabajo de los últimos años, la gestión cultural, a través de la organización de la agenda de la librería (presentaciones de libros, clubs de lectura o talleres de escritura)

Considero que mi apuesta profesional es la ilusión de ver crecer cada día este negocio creado y cuidado con tanto mimo, que cada cliente nuevo y cada libro que entra sean especiales. Esto se caracteriza fundamentalmente por el entusiasmo con el que trabaja este equipo genial que hemos montado.

Me gusta  porque cada día vengo feliz a trabajar y eso puede con el cansancio y los dolores de espalda del buen librero.

Cuando tenía doce años quería ser escritora, astronauta o “enfermera contra la droga” (esto último lo escribí en una redacción en 1991 a la edad de 11 años)

Cuando me toca explicarle a una persona que no conozco por qué me gusta mi oficio le digo que ser librera no es beber té y leer libros todo el día, que también es abrir y cerrar cajas, lidiar con comerciales o clientes no siempre amables y horarios de funambulista. Y con todo es el oficio más bello que he ejercido hasta la fecha. Va para 37 años.

Más allá de las apariencias la realidad de mi día a día en el trabajo es lo dicho arriba, abrir y cerrar cajas, dar de alta albaranes, hacer devoluciones, ver las novedades semanales con los comerciales, contestar a los mails de las propuestas culturales, llevar con salero las redes sociales y entre tanto poner buena música para ubicar los libros con alegría. Todo esto sin compartir entre tres, Manuela, Pilar y yo, sería algo ingrato, pero lo solemos pasar bien.

Lo más raro que me ha sucedido nunca es tener que apuntar en un cuaderno de nombre JOYAS LIBRESCAS la cantidad de surrealismos que se escuchan entre estas paredes. No podría elegir una, el anecdotario es extenso.

Y lo peor fue hace unos días, ver a un periodista (mejor, comentarista) que me disgusta profundamente en el escaparate a las 20:32, una pena tenerle que decir que ya habíamos cerrado.He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando son las 10 de la noche, tengo hambre y sueño y aún seguimos abriendo vino tras una presentación.

 

Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es el trío tres pesetas que montamos Manuela, Pilar y yo. Risas siempre.

El mejor día que recuerdo en el trabajo fue la llegada al parque de El Retiro el 26 de mayo de 2017 a eso de las 10:30 de la mañana. Era nuestra primera Feria del Libro, pasear entre el frescor de los árboles con la emoción por abrir la caseta 125, fue un instante inolvidable.

Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a dar la vuelta a la manzana con mi amiga y compañera Pilar mientras ella se fuma un cigarro. Lo llamamos nuestros paseos socráticos, siempre vemos algo que hace saltar nuestra infinita curiosidad.

Así es como veo el futuro de mi profesión difícil desde que el libro es libro, ahora se habla de lo digital, pero no tenemos nada que temer. El libro está destinado a pervivir por encima de modas, hogueras y fusiles. Y los libreros estamos empeñados en dar esa batalla, no queda otra cuando te muerde este bicho de papel.

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda en lo alto del monte Jaizkibel, con el mar de un lado y la ría del otro. Y tener una modesta pero bella librería, una mecedora y hasta una pipa si es necesario. Bajar al pueblo sólo a visitar a mis amigas nonagenarias de la librería Olearso.

El último (libro, disco, concierto, exposición, comida, bebida…) del que he disfrutado ha sido: Libro “Los senderos del mar” de María Belmonte (ed. Acantilado) por eso mismo que explico arriba, la geografía reconocible de la costa vasca. Disco “Los Ángeles” de Rosalía, que suena ahora mismo en la librería, una voz gitana y rasgada que emociona y colorea una tarde tranquila. Concierto de la italiana Carmen Consoli, con mi amiga Pilar, rememorando nuestro erasmus romano de 2002. Exposición “Los tesoros de la Hispanic Society” en el Museo del Prado con mi padre, por su manera de mirar y explicarme el arte desde niña. Bebida un gin tonic en nuestra primera cena de libreras con la jefa el jueves pasado, un brindis muy especial y una noche genial de bailes y risas.

Me gustaría añadir que Lasai es una de mis palabras preferidas en vasco y que apoyo esta iniciativa tan necesaria y dedicada. Aupa Txetxu!

Datos de ubicación/contacto:

Lucía Valcárcel Silvela.

Librería los editores c/ Gurtubay, 5. 28001 Madrid.

Si te animas y te apetece formar parte de este proyecto tranquilo (lasai) o colaborar con él, puedes:

  1. Contactar a través del formulario del blog para hacernos llegar tus sugerencias.
  2. Enviarnos, tus propuestas concretas por medio del cuestionario
  3. Si crees que tienes directamente cabida, puedes enviarnos completada esta entrevista (acceder)
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