Tamara Crespo de Primera Página en Urueña, la librera feliz que trabaja y vive donde quiere

Me llamo Tamara Crespo

Trabajo en Librería Primera Página, situada en Urueña, la Villa del Libro, que viene funcionando desde el 1 de agosto de 2015.

La idea de montar la librería y trabajar aquí vino motivada por mi deseo de regresar a Urueña, donde compré una casa hace 17 años, y por las cada vez peores condiciones en la prensa escrita diaria, en la que he trabajado casi 20 años, pues soy periodista.

Considero que mi apuesta profesional se caracteriza fundamentalmente por la originalidad, ya que apenas existen librerías especializadas en periodismo, hay alguna asociada a las universidades. Además, Primera Página está especializada también en fotografía y viajes, dos ámbitos muy ligados al periodismo. Otra particularidad es que tenemos libro nuevo pero sobre todo, de segunda mano, viejo, descatalogado, y algo de antiguo. Y por su puesto están la cantidad de actividades que organizamos. Solo el primer año, cuando hice un balance para la web, conté 22, desde presentaciones de libros a un fin de semana dedicado a Japón, un taller de astronomía, del que acabo de organizar la segunda edición, otro de fotografía… Este año no he tenido ni tiempo de contarlas. Las hago pequeñas, de esas íntimas en la librería, con poca gente, pero también las he organizado multitudinarias, como la presentación de Antonia, la novela de Nieves Concostrina, o Tierra de Campos, de David Trueba. En el taller de astronomía el año pasado tuvimos 47 inscritos, y esta vez han sido 64, y gente que se quedó sin plaza. Aunque no tengo sitio en la librería, me busco la vida para no quedarme aquí sentada esperando gente que entre en la librería.

Me gusta porque me gustan los libros, estoy feliz entre ellos, y además, vivo donde quiero vivir.

Cuando tenía doce años quería ser escritora. He leído y escrito desde muy pequeña. De niña devoraba todos los libros que tenía a mi alcance.

Cuando me toca explicarle a una persona que no conozco por qué me gusta mi oficio le digo que me hace feliz. Pensé que sería mucho más difícil frenar el ritmo frenético del trabajo en la prensa diaria y que tendría más “gusanillo”. He escrito a diario en los periódicos durante, como digo, más de 20 años, y en esta profesión conoces cada día gente nueva y muy interesante. Pues bien, ahora sigo escribiendo como periodista pero a otro ritmo, y por mi pequeña librería pasa gente interesantísima, además de la que me traigo con las actividades que organizo, incluido un club de lectura. En contra de lo que la gente suele decir, la gestión de las redes sociales también me gusta, soy muy activa en Facebook, Twitter y algo menos, aunque también, en Instagram.  Son una prolongación de la librería más allá de las murallas de Urueña, muy importante, y no deja de ser comunicación, a lo que he dedicado mi vida profesional. Por otra parte, puedo leer más que cuando estaba en activo en un periódico, y estoy todo el día entre libros, una felicidad. Además, creo que la mía debe de ser la única librería que edita un periódico, en este caso, local, o hiperlocal, como se dice ahora. Se llama EL CISCO, y lo hacemos de forma gratuita mi compañero Fidel Raso, fotoperiodista, y yo, con la colaboración de un diseñador gráfico, Juan Antonio Moreno. El presidente de Honor es el etnógrafo Joaquín Díaz, creador de la Fundación que lleva su nombre en Urueña. El periódico es mensual, lo editamos en papel y lo mantengo actualizado en las redes sociales. Nació en 2001, cuando llegué al pueblo, y tiene ya dos épocas, como los grandes, y es todo un experimento y un reto para un periodista.

Más allá de las apariencias, la realidad de mi día a día en el trabajo es así… Creo que en este caso, la apariencia no engaña. Aunque todos tenemos días malos, estoy muy contenta en la librería, y creo que se me nota; eso sí, no tengo límite de horas de trabajo. A eso me habitué trabajando como periodista, la diferencia, para bien, es que ahora trabajo para mí, y me gusta mucho lo que hago, disfruto, como disfruto con el periodismo. Si tuviera que señalar una parte fea de este trabajo sería el de gestión del libro nuevo, es muy difícil cuando no tienes ayuda o dinero para un buen programa de gestión.

Lo más raro que me ha sucedido nunca ha sido cuando… Uf, pasan multitud de cosas raras en la librería… Conexiones improbables, todas, vender el último libro que he catalogado y puesto en la estantería, a menudo… Algunas anécdotas he tenido tiempo de apuntarlas, pero otras no, y lo lamento, porque esto es una mina. Por ejemplo, en agosto del año pasado, estando de visita el periodista Alfonso Armada, con quien presentamos la librería justo hacía otro año (agosto de 2015) entró una pareja y me preguntó si tenía a algún escritor para firmar libros, así, como si se tuvieran en una jaulita colgada del techo, pensé yo… Pero resulta que Alfonso salía en ese momento de la librería y se lo dije: Miren, ese señor que acaba de salir es escritor y tengo libros suyos, les puede firmar alguno. Y lo hizo.

Otra que tengo apuntada: Fue en abril, había comenzado justo   escribir un artículo para la revista de la Asociación de la Prensa de Valladolid (APV), El Tintero, que se titula ¡A los maestros del periodismo! Llevaba dos o tres líneas, hablaba de los decimonónicos, comenzando, claro, por Larra, y también de Camba, Pla, Gómez de la Serna… Sobre la mesa tenía Maestros del periodismo, la antología editada por FronteraD. Una pareja joven se acercó con los cinco libros que se llevaban: Maestros del periodismo (no habían visto el mío porque estoy sentada al fondo de la librería), Artículos de costumbres, de Larra, las Greguerías de Ramón Gómez de la Serna, Viaje a la Alcarria… y un quinto que ya no logré apuntar porque estaba en choque. -«Vaya, estaba empezando a escribir sobre esto…», es lo único que acerté a decirles, sin insistir mucho temiendo que no me creyeran. -«Es que ella es periodista», me dijo el hombre respecto a su pareja. Ambos, encantadores, se marcharon. Por la tarde, ella regresó: «Hemos venido esta mañana, esta ha sido la primera librería que hemos visto y queríamos volver antes de marcharnos». Y me regalaron un libro de poesía escrito por él. Pero la anécdota continuó, porque se habían llevado un catálogo de fotos de una exposición de Fidel sobre inmigración en el Estrecho y más tarde me escribieron para decirme que en una de las fotografías, la del entierro de un inmigrante sin identificar, salía una tía de él, monja vedruna… En fin, tengo de esas alguna más, es como magia.

Y lo peor… No tengo muchas anécdotas negativas, soy muy paciente en el trato con la gente y la inmensa mayoría de las personas, al menos, de las que pasan por aquí, son educadas. Eso sí, me molesta que alguien entre y no salude, ni al entrar ni al salir, aunque pase un rato en la librería, como si yo fuera un mueble más. Pero eso pasa poco, igual que hay pocos niños maleducados de esos que aporrean las máquinas de escribir que tengo puestas de decoración con libros encima (ya me han estropeado alguno), mientras sus padres repiten como una letanía que no toquen nada sin llegar a impedirlo.

La imagen que tienen las personas sobre el trabajo que realizo creo que se caracteriza por… Pues ni idea. Lo que suelen decir mucho de la librería es “qué bonita”, que se está a gusto en ella, y también, y eso que me hace sentir así como dos veces más alta, jajaja, que tengo muy buenos libros. Es que la librería tiene mucho de nosotros, es decir, es un lugar en el que está expuesta una parte de nuestro trabajo y nuestra vida, la más visible son las fotografías de Fidel como fotoperiodista por medio mundo, pero también hay recuerdos de ese trabajo, libros y otros objetos traídos de nuestros viajes… Es un espacio muy personal, en el que enseguida surge la conversación sobre esas vivencias que están aquí contenidas de alguna forma. Una pequeña librería llena de grandes historias, me gusta decir por lo del periodismo.

He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando… De momento, nunca. Soy bastante entusiasta con todo lo que hago, diría que soy apasionada, lo que te lleva a cierto grado de sufrimiento a veces, todo es intenso cuando pones pasión, lo bueno y lo malo.

Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es… El trato con la gente, con otros lectores, he conocido gente increíble en estos dos años. Y perderme en los libros. Suelo decir que necesitaría cuatro vidas para catalogar no solo porque es un trabajo meticuloso que lleva tiempo ya de por sí, sino porque me entretengo por el camino investigando sobre los autores o los libros que no conozco, y a veces, sobre los que conozco.

El mejor día que recuerdo en el trabajo fue cuando… Los mejores días son cualquiera en el que una persona encuentra el libro que busca o se topa con uno que no buscaba (o no sabía que buscara) y que le encuentra a él.

Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a leer y ver películas en casa. Viajar también es un descanso, pero en los dos últimos años he reducido mucho estos momentos de placer viajero. La librería me ha absorbido todo el tiempo.

Así es como veo el futuro de mi profesión: Siempre difícil, pero me parece que a mi me va la marcha, porque dejar la prensa diaria para ser librera…, tela. De todas formas, si algo me ha dado el oficio de periodista es mucha capacidad de resistencia, física y psicológica. Y en periodismo he hecho de todo, desde ser redactora a adjunta a la dirección. Hay una frase que me encanta, de James D. Squires, que decía que sólo hay una cosa más difícil que dirigir un periódico, y es montar la carpa de un circo… Yo añadiría ahora sacar adelante una pequeña librería.

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda en Urueña, disfrutando de mi biblioteca.

El último (libro, disco, concierto, exposición, comida, bebida…) del que he disfrutado ha sido: una representación de ‘Cervantina’, de la compañía Ron Lalá, en Tordesillas. Pero lo último, último, de lo que he disfrutado ha sido de nuestro II Taller de Astronomía, que este año hemos hecho coincidir con la lluvia de las Perseidas.

Me gustaría añadir que: Hay que apoyar a las pequeñas librerías, librerías independientes que seleccionamos con mimo lo que tenemos y tenemos libros que no se encuentran en los circuitos «comerciales». Ah, y que servimos libros por internet con el mismo precio y la misma rapidez (a veces, con más eficacia) que las grandes superficies o multinacionales.

Datos de ubicación/contacto 

 

Librería Primera Página

Corro de Santo Domingo, 15. Urueña (Valladolid)

 

 

 

Facebook @libreriaprimerapaginauruena

Twitter @libreriaprimera

Instagram libreriaprimerapagina

Web http://www.libreriaprimerapagina.es

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