Santiago de Desperate Literature en Madrid, donde la noción del tiempo se suspende

Me llamo Santiago L. y trabajo en Desperate Literature, una librería internacional situada en 13, Calle Campomanes, a unos metros de la Opera.

Terry y Charlotte, quienes normalmente manejan la librería, abrieron las puertas de Desperate Literature hace poco más de tres años con la intención de ofrecer una excelente selección de libros usados, nuevos y antiguos en inglés, español y francés, y con la idea de montar un pequeño espacio cultural, un sitio dónde organizar eventos –lecturas, conciertos, ciclos de poesía…– que acerquen escritores y artistas internacionales a la comunidad Madrileña, y que expongan escritores  y artistas Madrileños a un público internacional y multicultural.

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Desperate Literature Fotografía de Andrea Dorantes Otero

Nuestra apuesta profesional es la de crear un espacio que, a pesar de sus escasos metros cuadrados, logre suspender la noción de tiempo, un lugar dónde los lectores puedan perderse y encontrar, si no el libro que andaban buscando, algún título que los cautive. Nuestra idea de librería no es únicamente la de un negocio que vende libros: apuntamos también a ser un lugar que ofrezca una experiencia única y particular.

Hay decenas de razones por los cuales me gusta ser librero, muchas de ellas relacionadas con el objeto en sí mismo: partiendo desde lo sensorial, los libros son una fuente de placer para la vista, el tacto, el olfato, y hasta el oído. Ir a la búsqueda de libros usados siempre es excitante –a veces se descubren joyas en los lugares más inesperados. Recomendar y vender libros es uno de los desafíos más gratificantes del oficio: en unos pocos minutos, uno entabla una relación particular con el cliente, en apariencia imparcial, pero a la vez extremadamente personal. Requiere una buena dosis de respeto y de confianza, y a la vez funciona de forma casi científica. Ver que los clientes regresan a por más es, para mí, uno de los placeres más grandes del oficio. Además, uno aprende algo cada día, y conoce gente interesante todo el tiempo.

Pero no son todo alegrías: la mayor parte del tiempo uno se la pasa abriendo, cerrando y moviendo cajas, esperando al teléfono y enviándole correos a las editoriales tratando de rastrear libros perdidos…

En una librería pasan cosas raras todo el tiempo… pero esto es lo más raro que me haya sucedido recientemente: hace unos días un cliente me pidió ‘El Amor en los Tiempos de la Gonorrea’. Lo que quería, claro, era el clásico de Gabriel García Márquez. En cuanto al peor día en la librería… todavía no nos llegó. Tocamos madera. Y ¿en cuanto al mejor día? Tampoco nos llegó.

Las personas suelen imaginar que trabajar en una librería es básicamente sentarse a leer, tomar vino, y maltratar a los clientes que no tienen el mismo gusto que uno. A grandes rasgos, algo así como un episodio de Black Books. Pero no se crean, apenas abro un libro, entra alguien. Nunca falla.

Sólo pierdo el entusiasmo por lo que hago cuando tengo hambre. Cuando quiero tomarme un descanso, me ocupo de nuestras plantas. La jardinería siempre me resulta relajante.

Desde hace unos años, la gente se empeña en decir que los libros y las librerías están en vías de extinción, ya sea por el advenimiento del e-book o por la incesante expansión de Amazon, pero estoy en desacuerdo. Han sido unos años difíciles para el mundo del libro, de transformación y adaptación, pero hoy en día veo florecer librerías especializadas e independientes por todas partes, y los libros que se editan son cada vez más bonitos y los títulos más variados. Creo que los que más han sufrido estos cambios han sido los grandes grupos editoriales y las cadenas de librerías multinacionales… y eso, personalmente, no me molesta. Las librerías independientes siempre se han esforzado en ofrecer algo más, una experiencia diferente, y parece ser que es eso lo que los lectores andan buscando hoy en día. Ya no se trata simplemente de comprar un libro; se trata de experimentar un lugar distinto y único. Así que creo que a las librerías les quedan muchos años por delante.

Eso sí, si un día logro jubilarme me mudo a algún pueblo en el sur de Italia, cerca del mar, y me dedico a leer y a fumar, con los pies metidos en el agua…

Aquí van dos recomendaciones.

Un libro: La mente salvaje, de Gary Snyder, editado por Árdora ediciones. Se trata de una excelente antología bilingüe de poemas y ensayos, escritos por uno de los poetas vivos más importantes en lengua inglesa y poco conocido en el mundo de habla hispana, autor de una obra luminosa y delicada que busca reconectarnos con el mundo natural.

Un disco: Gospels, de la banda argentina Pels. Once canciones perfectas que llevan lo que solemos definir como ‘rock’ a un lugar nuevo y totalmente original.

Datos de ubicación/contacto:

Fotografía de Andrea Dorantes Otero

Desperate Literature, Calle Campomanes 13

Horarios: Domingo a Viernes: 10.30 a 14.30 / 17.00 a 22.30, Sábado todo el día.

Teléfono 911 888 089

 

http://desperateliterature.com/

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