Velocidad… Judy Wajcman

El atractivo de la velocidad metropolitana se halla indisolublemente unido a los ideales dominantes de la modernidad. La aceleración cultural, hacer el máximo en el tiempo que uno tiene y materializar el mayor número de opciones posibles de entre las vastas posibilidades que ofrece el mundo, es la versión secular de la felicidad humana. Los discursos culturales que valoran las vidas llenas de acción con elevados niveles de consumo llevan a la gente a procurar vivir vidas ajetreadas que resultan a la vez estresantes y reafirmantes. La creciente prominencia del consumo en la configuración de la identidad moderna alimenta la demanda de un hiperconsumo aún más rápido. En los grupos de alto status se da un mayor prestigio a quienes cumplen largas jornadas y están más activos en el trabajo. Asimismo, esas personas ajetreadas son también las que muestran pautas más voraces de consumo de ocio. (Judy Wajcman; Esclavos del tiempo. Vidas aceleradas en la era del capitalismo digital; Paidós, pag. 125)

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