Los balcones y las ventanas en tiempos de confinamiento

Lo escribí hace dos años y medio aproximadamente, en julio de 2017. Hoy por la situación del mirar desde a.. fruto del confinamiento me ha vuelto a venir a la memoria.

Quiero también con ello recordar y no olvidar a aquellas personas que por motivos de enfermedad y más allá y después del coronavirus tendrán que seguir viviendo largos períodos de su vida confinadas en sus casa en medio del olvido general.

Escribí en aquella ocasión:

He disfrutado y me han emocionado los dos útlimos artículos de Elvira Lindo, Días de mudanzay de Antonio Muñoz Molina, El mensajero del más allá

Os animo a leerlos.

Elvira Lindo dice-escribe:

(los libros) Cada uno de ellos disfrutó de momentos de gloria en este calendario arbitrario y sentimental que conforman las lecturas, las pinturas, las ilustraciones. Más cajas, cajas de compactos, porque somos habitantes sentimentales de un tiempo en el que aún se escuchaban los discos de principio a fin.

Escribe Antonio Muñoz Molina:

Dice que se queda mirando por la ventana de su casa y que su novia le pregunta, qué haces, y él contesta, escribir,  y ella se extraña y hasta se burla, ¿escribir mirando por la ventana? “Mirar por la ventana es escribir también, ¿verdad?”

Ha sido leerlo y venirme a la memoria mi padre y sus largas horas que por motivos de salud pasaba en casa. Una parte amplia del tiempo la pasaba cuando podía apoyado en la ventana abierta, con un cojín sobre el marco para que pudiera estar más cómodo y disfrutar de su mirar y escribir la vida a su manera.

Ello le convirtió, quizás ya venía de serie, en un observador perspicaz, de análisis fino y agudo y conversación tranquila, atento siempre a los detalles y a regalar y compartir su tiempo en largas y sosegadas conversaciones.

Mientras otros iban pasando por la calle y él se pasaba días y meses sin pisar la calle, iba escribiendo e interpretando la vida. No sólo la que ocurría debajo de la ventana, sino toda la realidad social y política.

Era, también, su forma de escribir.

Me costó unos cuantos años comprenderlo y, luego, algo más coger el ritmo de lectura vital de su escritura.

Nota a fecha de hoy:

Este texto, además, tiene ahora un nuevo significado y es simbólico para nuestro entorno familiar ya que cuando podamos, ya que en abril como era nuestra idea no podrá ser, formará parte de un regalo muy especial que haremos a nuestra madre con motivo de sus 90 años que ahora, también, le toca vivir confinada algo que ella ya ha vivido en sus carnes con anterioridad.

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