Defiendo la lentitud acelerada, la relativa proximidad. Jorge Carrión

Jorge Carrión ha publicado recientemente en Jot Down un manifiesto con el título Contra Amazon: siete razones / un manifiesto. Os animo a su lectura completa.

Resalto aquí el punto VI del mismo que lleva por título:

VI: Porque defiendo la lentitud acelerada, la relativa proximidad.

Ha llegado nuestro momento.

Amazon se apropió de nuestros libros. Nosotros nos apropiaremos de la lógica Amazon.

Primero, convenciendo al resto de lectores de la necesidad del tiempo dilatado. El deseo no puede ser inmediatamente colmado, porque entonces deja de ser deseo, se vuelve nada. El deseo debe durar. Hay que ir a la librería; buscar el libro; encontrarlo; hojearlo; decidir si el deseo tenía razón de ser; tal vez abandonar ese libro y desear el deseo de otro; hasta encontrarlo; o no; no estaba; lo encargo; llegará en veinticuatro horas; o en setenta y dos; podré echarle un vistazo; lo compraré finalmente; tal vez lo lea, tal vez no; tal vez deje que el deseo se congele durante días, semanas, meses o años; ahí estará, en el lugar que le corresponde en la estantería correspondiente; y siempre recordaré en qué librería lo compré y cuándo.

Porque la librería te regala el recuerdo de la compra. Comprar en Amazon, en cambio, iguala una experiencia a la anterior y a la siguiente. Difumina el contorno de cada lectura, las vuelve borrosas.

Una vez hayamos conquistado nuestro tiempo y nuestro deseo, tal vez llegue el momento de dar un paso más y poner en las estanterías de todo. No temamos la mezcla —que es lo que nos hace humanos—. Que en las librerías haya café y vino. Que las botellas de vino argentino estén junto a las obras completas de Borges, los cedés de Gotan Project, El Eternauta, la filmografía de Lucrecia Martel, los libros de Eterna Cadencia, un vinilo de Mercedes Sosa, El hambre de Martín Caparrós y tres biografías de Carlos Gardel (aunque no fuera argentino).

O, mejor aún, olvidemos las categorías nacionales como olvidamos los géneros aristotélicos. No existen ya las unidades de tiempo ni las de espacio. En el siglo XXI no tienen sentido las fronteras. Ordenemos los anaqueles temáticamente, mezclemos en ellos los libros con los cómics, los DVD con los CD, los juegos con los mapas. Apropiémonos de la mezcla de los almacenes de Amazon, pero creando sentidos. Itinerarios de lectura y de viaje. Porque, aunque dependamos de las pantallas, no somos robots. Y necesitamos las librerías de cada día para que sigan generando las cartografías de todas esas lejanías que nos permiten ubicarnos en el mundo.

Leer manifiesto completo.

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